MERCADO DEL CALVARIO DE VIGO.

HISTORIA DE UNA PANDEMIA (Basado en hechos reales, si piensas que es ficción no lo compartas)

Capitulo I

Todavía recuerdo cuando todo era una incógnita, las preguntas que nos hacíamos por algo que habían apodado CORONAVIRUS. Lo máximo que podíamos intuir era que ese algo era muy nocivo y contagioso. En pequeña escala fuimos dando pequeños bandazos haciendo esto y lo otro que consideramos ayudara a prevenir lo que todavía estaba por llegar. Previo a la declaración del estado de alarma, y cuando ya la OMS lo había elevado al grado de pandemia mundial, se nos convoco en reunión urgente ante dirigentes con capacidad de gestión del Excmo. Concello de Vigo.

Todas y cada una de las peticiones que se hicieron llegar al Concello de Vigo, fueron educadamente declinadas y dejadas bajo nuestra responsabilidad. Lo que si nos dejaron muy claro, es que los mercados de la cuidad no teníamos poder de decidir cómo afrontar esta situación, no se tardo más de 24 horas en recibir un correo electrónico, en el cual se nos informaba de nuestra obligación de abrir si o si, con la consecuente sanción administrativa en caso de que cualquier comerciante cerrara su local sin causa justificada.

Hemos vivido todo este proceso y llevado la carga solos y sin ayuda. Nadie del Concello se ha interesado ni una sola vez, por nuestra situación o nuestras necesidades. Para cuando nos hemos dado cuenta ya habían pasado dos meses como si nada, en la boca de todos ya solo había una pregunta…

¿para cuándo la desescalada?

Han sido meses duros, debo aplaudir la colaboración, la paciencia y la comprensión de los que nos han acompañado en sus compras durante este tiempo. Por nuestra parte nos hemos volcado en la seguridad de nuestras instalaciones; desinfecciones periódicas por empresas cualificadas, gel para todos nuestro clientes, horas de trabajo extra del personal y de los comerciantes, ampliación de servicios, entregas a domicilio… en definitiva, todo aquello que estuvo en nuestra mano y pudimos llevar a cabo, sin más objetivo que garantizar la seguridad y el servicio a nuestros clientes sin evaluar los costes.

Ahora viene lo duro, recuperarse y mantenerse, pero no podemos hacerlo solos. Necesitamos de nuestra Administración Local.

Los mercados de la ciudad son competencia del Concello, con nosotros no vale señalar a otros ni derivar responsabilidad. Hemos solicitado esta ayuda por activa y por pasiva, escritos conjuntos, individuales, lo hemos pedido en reuniones virtuales y siempre la misma respuesta, silencio, un duro y decepcionante silencio. Entiendo que durante el confinamiento se metieran en la seguridad de sus hogares, no todos hemos tenido esa suerte, algunos ni pudieron planteárselo.

Pero ahora ya no hay excusa, se supone que estamos en la nueva normalidad y todos tenemos la obligación de recuperar la actividad, aunque está claro que no es así, los hay que todavía siguen confinados… o escondidos. Yo no lo tengo claro. Lo que si se, es que el covid-19 no es quien pone en peligro a este mercado, hay cosas peores que te matan antes… que te ignoren y menosprecien. En fin, cuando no distinguimos un SOS de un colectivo a una administración local, es que algo no funciona como debería funcionar.

Bienvenidos al mundo real.

UNA HIPÓTESIS SOBRE EL VIERNES NEGRO EN VIGO

Este viernes fue un día negro, uno de esos que recordaremos mucho tiempo con tristeza. La muerte de  la policía Vanessa Lage, de 36 años, trastoca a toda la ciudad. En el ayuntamiento de Vigo paralizan todos los actos festivos planificados y declaran a la ciudad en luto oficial por dos días.

Como ante toda tragedia, los medios no paran durante estos días de sacar novedades sobre el caso, nos informan de lo sucedido, nos informan de la situación del atracador, del estado del compañero de Vanessa, de si este llevaba o no chaleco, de la cantidad de disparos hubo en la intervención. y un largo etcetéra.

De entre todo nos ha sorprendido especialmente la información sobre la cantidad de disparos, ya que en las primeras informaciones se hablaba de 30 disparos y finalmente se ha alcanzado la cifra de 102 disparos. Algo nada corriente en este tipo de situaciones. Esto unido a una fotografía, de Marta Brea publicada en Faro de Vigo, en la que podemos ver al atracador ya muerto en la acera nos hace plantearnos alguna hipótesis no escuchada hasta el momento.